08 Mar 2018

Las mujeres ganan protagonismo en el sector vitivinícola valdeorrés, a pesar de que sigue siendo un ámbito de actividad principalmente masculino

Las mujeres ganan, paulatinamente, protagonismo en el sector vitivinícola valdeorrés, aunque las cifras oficiales evidencian que aún queda mucho por hacer para lograr la igualdad. Tan sólo el 5% de las 43 bodegas amparadas por el sello de calidad del Consello Regulador cuentan con una mujer como máxima responsable y en el Pleno de este organismo, su máximo órgano decisorio, se sientan dos mujeres frente a siete hombres. El porcentaje aumenta cuando hablamos de viticultoras censadas dentro del territorio amparado, ya que éste se sitúa en el 43,27% (531 en total).

Más allá de lo que puedan indicar estas cifras, diversas mujeres que ocupan posiciones de responsabilidad en el sector de vino de Valdeorras, coinciden en señalar que éstas han contribuido a lo largo de la historia, de un modo silencioso, a hacer del territorio amparado por la D.O. lo que es hoy en día. “Tradicionalmente, eran las mujeres las que se ocupaban de las labores del campo, que principalmente eran de subsistencia, y también de los cuidados de la vid”, destaca Araceli Fernández, gerente y socia de Godeval. “El vino sí lo hacía el hombre” –añade María Teresa Núñez, propietaria de la bodega que lleva su nombre- “y puede que la poda también, pero de todos los demás trabajos del vino se ocupaban las mujeres”.

Solo el 5% de las bodegas de la comarca cuentan con una mujer al frente y el porcentaje de viticultoras en el territorio amparado se sitúa en el 43,27%

“Que hace aquí una mujer”?
Una de las mujeres que hoy hace del vino su modo de vida es Odra Rodríguez, viticultora de Larouco. Cree que, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, hoy ellas hacen de todo en el campo vitivinícola. “Si hay que podar, podamos; y si hay que andar con el tractor, andamos”, apostilla. Sin embargo, Odra, de 28 años, señala que percibe “cierta discriminación y rechazo” sobre todo por parte de hombres mayores, cuando conduce los tractores cargados de uva hasta las bodegas. “Creo que sigue habiendo machismo –resalta- y a veces me miran mal y murmuran que hace aquí una mujer?”.

Para Odra, “hay muchas mujeres que prefieren no aprender este tipo de trabajo porque se sienten rechazadas, porque les dicen saca de ahí, que no vales”. Para combatir esto, Araceli Fernández aboga porque el trabajo vinícola debe volverse más apetetente, para que cada vez más mujeres lo perciban como un posible modo de vida. “Yo sí noto, en las visitas a nuestra bodega que cada vez hay más mujeres enteradas y consumidoras formadas”, afirma. “Antiguamente, eran los hombres los que degustaban el vino, los que lo bebían y algunas de ellas decían no, yo no bebo”, pero eso ha ido cambiando.

Araceli Fernández, gerente y socia de Godeval, señala que “es importante” que cada vez más mujeres “perciban como atractivo” el mundo del vino “como posible modo de vida”

Araceli Fernández, gerente de Godeval

La capacidad está clara
Araceli considera también que cada vez hay “más y mejores enólogas y catadoras”.  Esto se explica, según sus palabras, “en que cada vez más mujeres perciben el mundo del vino como interesante, en la medida en que la sociedad les ha abierto puertas a nuevos sectores, lejos de las tradicionales profesiones femeninas”. “Si el mundo del vino le resulta atractivo como modo de vida, habrá más mujeres en él, porque la capacidad la tenemos. La capacidad está clara”, apostilla.

A la incorporación de más mujeres al ámbito vitivinícola en la comarca anima especialmente María Teresa Núñez. “Es un trabajo precioso, es una pena que esté aún hoy depreciado socialmente”, considera la responsable de la bodega que elabora los vinos de A Bioca, en Petín. María Teresa señala también que es fundamental que las administraciones y los consejos reguladores trabajen activamente para lograr la incorporación de las mujeres más jóvenes al ámbito del vino, “porque es una actividad de la que se puede vivir muy dignamente”.

A la hora de evaluar cómo ha evolucionado el papel de la mujer en el sector vitivinícola valdeorrés, María Teresa lo tiene claro: hubo un cambio considerable. En el pasado se producían ciertas situaciones particularmente machistas. “Antiguamente, en algunas bodegas no se permitía la entrada de las mujeres”, asegura. “Se decía que estropeaban el vino cuando estaban con la menstruación”, añade.

María Teresa Núñez, propietaria de la bodega homónima, señala que es fundamental que las administraciones y los consejos reguladores trabajen activamente para lograr la incorporación de las mujeres más jóvenes al ámbito del vino

María Teresa Núñez, propietaria de la bodega María Teresa Núñez Vega

En vendimia, más mujeres
Araceli, María Teresa y Odra reconocen que las cifras de mujeres aumentan cuando llega la vendimia. “En el caso de Godeval, tenemos hasta un 60% y vendimiadoras”, afirma. “En el día a día de la bodega trabajamos dos mujeres sobre un total de siete personas”. También son dos las mujeres que tienen asiento en el Pleno del Consello Regulador. Una es Odra y otras es Araceli. La primera afirma que cuando decidió presentarse al órgano de gobierno también tuvo que enfrentarse a comentarios peyorativos “por ser mujer y joven”.

Al respecto de la presencia de mujeres en los órganos decisorios del vino de la comarca, Araceli cree que habrá más en tanto en cuanto sea un mayor número de ellas el que trabaje activamente en el sector vitivinícola. “Es una cuestión de probabilidad”, afirma para, acto seguido referirse a la política de cuotas. “Creo que las mujeres valemos lo suficiente como para que la preocupación sea que haya una cuota en un determinado sitio”.

Sin embargo, la gerente de Godeval aboga por el simbolismo del 8 de marzo. “Es importante como día y tiene que seguir estando ahí. Si no se habla de igualdad, puede que la necesidad de cambio quede en el olvido, pero más importante es la labor silenciosa que puede ejercer la mujer. No se nos puede olvidar que aún en la familia, la mujer es la que  más tiempo suele pasar con los hijos y, por lo tanto, quien mejor puede comunicar a las generaciones venideras, a través de sus hijos e hijas, el respeto por la mujer y poner en valor el futuro profesional de sus hijas en la misma medida que el de sus hijos”. Una opinión que comparte Odra, si bien ésta afirma que le gustaría ver a más mujeres en el Pleno del Consello Regulador e, incluso, “una presienta mujer en el futuro, por qué no?”

Odra Rodríguez, viticultora de 29 años de Larouco, siente “cierta discriminación” cuando conduce tractores cargados de uvas hasta las bodegas

Odra Rodríguez, viticultora de Larouco

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