12 Abr 2019

El arte de la poda en Valdeorras: tres puntos de vista

Aquellos que están famliarizados con el ciclo de la vid, saben que el de la poda es uno de los trabajos más relevantes de cuantos se realizan en las cepas. Más que una labor, la poda es incluso considerada un arte por muchos de los que se dedican al mundo del vino: un arte que consiste en saber interpretar la vid, dándole en todo momento el cariño y la atención que necesita.

Sin duda, esta arte requiere de un cierto punto de sensibilidad. Y ejercerla bien precisa también de experiencia. Así lo asegura Pío González, viticultor natural de Vilela (en el Ayuntamiento de A Rúa de Valdeorras), que lleva nada más y nada menos que 55 añso dedicado al ámbito del vino.

Pío posee 4,8 hectáreas de terreno en nuestro territorio amparado y este año ya ha finalizado la poda, labor en la que invirtió “unas cuatro o cinco semanas”. “Para mí, la poda es importantísima puesto que es la base fundamental para que en próximo años se pueda seguir cultivando la vid”, señala.

Poda en espaldera
Este viticultor, que posee viñedos en vaso y espaldera, señala que la poda “es más fácil” de realizar en la segunda modalidad de plantación. Al respecto de la poda y de otros trabajos relacionados con la vid, García considera que en Valdeorras “se ha avanzado mucho con el paso de los años, si bien aún hay marge de mejora”.

En este sentido, considera que “favorecería mucho la maduración de la uva, que en Valdeorras se hiciese  más deshoja sobre el naciente, algo que apenas si se realiza en esta zona”.

Limpieza previa
Menos años en la viticultura pero igual entusiamos muestra Daniel Vizcaya cuando habla de su trabajo. Es titular desde hace siete año de cerca de ocho hectáreas de terreno, todas ellas en Chandoiro (en el Ayuntamiento de O Bolo), que producen cerca de 80.000 kilos de uvas anuales.

Vizcaya señala también haber finalizado ya con la poda este año. “Como hemos tenido que hacer mucha limpieza previa, debido al mildiu y a otras infecciones que hubo el año pasado y realizamso mucha poda en verde, el trabajo de la poda propiamente dicho se ha hecho más sencillo”, asegura. “Esto es así porque lo que ya has cortado antes, no lo tienes que cortar después”, engade.

Daniel estuvo más de cinco semanas podando. “No es un trabajo que haya hecho de continuo, y es muy difícil cuantificar el tiempo que me ha llevado pero aproximadamente sería poco más de un mes”, afirma.

En cuanto a cómo será la campaña de este año en Valdeorras, el viticultor de O Bolo asegura que aún es temprano para hacer un pronóstico. “Estuve comprobando que ya hay brotes, ya se marcan los racimos”, indica. “Hacía falta agua y está viniendo ahora, si no lloviese sí que podríamos tener un año problemático”, concluye Vizcaya.

 

Una poda rápida
Finalmente, Jorge Saá, responsable de los viñedos Telmo Rodríguez, emplazados en nuestro territorio amparado, espera que no se produzcan heladas en esta época, como las acaecidas hace dos años, que puedan dañar las vides.

Los viñedos de Telmo Rodríguez ocupan aproximadamente unas 30 hectáreas de terreno, la mayor parte de ellas localizadas en Larouco. “Finalizamos la poda a comienzos de marzo, bastante pronto y sin mayor problema”, destaca Saá. “Tenemos uva en zona de viñas y de bancales. En las primeras es más fácil podar y siempre finalizamos pronto. En la parte de los bancales, la poda es más lenta porque las brotciones suelen ser más tardías y no se puede emplear podadora”, concluye.

 

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